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martes, 11 de septiembre de 2012

E-mail de ultratumba- cap. 1


Vaaaaaleeeee ya se que tengo muchas historias comenzada (y más que no están en este blog jeje) pero es que esta me gusta bastante más que las otras. No se, me da buenas vibraciones. Bueno, ya veremos. De momento aquí está el primer capítulo :D

La noche es cerrada. La ciudad duerme y solo las sombras de objetos inmóviles, iluminados por alguna de las pocas farolas que quedan encendidas, llenan las calles. Pero entre esas sombras, algo se mueve. Corre. Parece asustado y cansado.
       Ese algo, es Iván, un joven de dieciocho años que no ha pasado tanto miedo en su vida, ya que no solo está corriendo: está huyendo. Aunque ni él sabe muy bien de qué… o de quién.

****
      
              23 de febrero, cuatro años antes.

       Es extraño como ha acabado la tarde. Esa chica es de lo más… especial. Han empezado discutiendo, diciéndose de todo y él ha terminado pidiéndole su Messenger. Y todo delante de los ojos de los demás usuarios del foro de su serie favorita. Nunca habría esperado algo así. Y es que aquella chica que hace llamarse LadyDeath14, ha resultado ser una joven de mucho carácter.

       –Veo que sabes defender tus ideas, LadyDeath14 jajaja
       –Tú tampoco lo haces mal, Dark-One :)
       –¿No tendrás MSN, por casualidad? Me has caído bien :) (al final XD)
       –Tú también me caes bien (por ahora). Sí que tengo, está en mi perfil. Pero oye, si quieres ligar conmigo, dilo directamente. Lo que no quiere decir que tengas alguna posibilidad ;)
       –¡Yo no quiero ligar contigo! No tengo ninguna necesidad. ¿No serás tu la que quiere ligar? ¿eh?
       –Yo no he sido la que te ha pedido el correo… Venga, agrégame al MSN de una maldita vez y así dejamos de molestar a los demás usuarios. ¡Bobo!
       –¡Boba tú!

       Esta es, sin ninguna duda, la conversación más extraña que ha mantenido en su vida. LadyDeath14, aun sin conocerlo, se ha tomado más libertades con él que cualquiera de sus amigos de toda la vida. ¡Le ha llamado bobo! ¡Delante de todos los del foro! No sabe si partirse de risa o partirle la cara a alguien. Por suerte opta por lo primero.
       Ahora tiene que agregarla al Messenger. Una emoción extraña le recorre el cuerpo. ¿Por qué se emociona tanto? Ha conocido a una chica y la está agregando en el Messenger. No es algo tan raro. Lo hace constantemente. Claro que a sus demás amigas las conoce en persona. Pero eso no tiene nada que ver. Los amigos son amigos. Aunque… ¿cómo sabe que es su amiga? La ha conocido hace tan solo dos horas. ¿A eso se le puede llamar amistad?
       “Venga, hombre. No seas cobarde ahora. ¿Qué pensará de ti si no lo haces?” Piensa mientras observa la pantalla de su ordenador. El Messenger le pide que escriba el correo de la persona a la que quiere agregar. Pone las manos sobre el teclado. Le sudan. ¿Por qué? No lo entiende. ¿Está nervioso? Es estúpido. “Va, solo vas a agregarla al Messenger, no a pedirle matrimonio”.
       Antes de nada, abre otra pestaña del navegador, entra en el foro y hace una visita al perfil de su nueva amiga. Para asegurarse de no cometer errores al escribir el correo, decide que es mejor copiarlo de su perfil y pegarlo en el Messenger. Una vez hecho, le da a “Enviar invitación”. Se queda parado unos instantes. Contempla la pantalla. Pronto sale un mensaje avisando de que la invitación se ha enviado correctamente. Suspira. Ahora está más tranquilo y sigue sin comprender porqué antes no lo estaba.
       Revisa sus contactos. Aunque aun no le ha aceptado, el nombre de LadyDeath14 ya aparece entre los de sus amigos. Resulta que su verdadero nombre es Silvia Togliatti. “¿Togliatti? Debe tener raíces italianas o algo” se dice. Si fuera así, ya tendían algo en común. Él también tiene raíces italianas, solo que en su caso no se reflejan en sus apellidos.
       Mira el reloj. Las siete y veinte de la tarde. Tiene deberes para mañana que aun no ha hecho. Cuando ha llegado a casa después del instituto, tenía planeado hacer los deberes después de cenar. Pero en lugar de eso, ha sucumbido a la tentación y ha encendido el ordenador para echar una ojeada al foro de su serie favorita. Claro que no esperaba encontrarse con Silva Togliatti, alias LadyDeath14.
       Se levanta de mala gana de la silla de su escritorio y se dirige arrastrando los pies hasta donde ha dejado la mochila unas horas antes. Coge todo lo que necesita y vuelve a dirigirse al escritorio.
       Él sabe que es mejor apagar el ordenador para concentrarse en la tarea. Pero no puede. Algo le dice que no lo haga. Así que deja el aparato encendido y, de vez en cuando, le dedica alguna mirada a la pantalla para comprobar si alguien interesante se ha conectado al Messenger. Y con alguien interesante quiere decir Silvia.
       A las ocho y veinte ya ha terminado los deberes y cuando su despertador marca las nueve y media de la noche, él sigue delante del ordenador, observando su lista de contactos del Messenger, desesperado. Quiere hablar con ella. Tiene esa extraña necesidad. Y debe ser esa misma noche.
       Pero Silvia no se conecta y pronto su madre le llamará para que baje a cenar. ¿Qué hace? ¿Se desconecta? Pero no puede. ¿Y si ella se conecta mientras él está cenando? ¿Su madre le dejaría cenar en su habitación? No lo cree. A su madre le gusta aprovechar las cenas para pasar un rato en familia. Y él la comprende. De verdad. Su padre se pasa el día en el trabajo y su hermana mayor está todo el día fuera con sus amigos. Es normal que su madre quiera pasar un rato en familia. Pero es que…
       Y de pronto, al lado del nombre de Silvia Togliatt, aparece una lucecita verde que indica que la chica se ha conectado.
       Se le acelera el corazón. Siente que le cuesta respirar. ¡Se ha conectado! ¡No se lo puede creer! Es lo que ha estado esperando toda la tarde. Pero, sin embargo, se queda paralizado. ¿Qué hace ahora? ¿La saluda? ¿Espera a que ella le salude a él? No le da tiempo a responderse a sí mismo.
       Un “hola” en letras mayúsculas y de color naranja aparece en una ventanita. Y, casi al mismo tiempo, su madre entra por la puerta.
       –Hijo, tu padre y yo nos vamos a ver al abuelo que no se encuentra bien– le dice su madre, apurada–. La cena está en el microondas. Tu hermana no viene a cenar hoy así que te quedas solo ¿de acuerdo?
       –Sí, mamá, tranquila– contesta el chico, intentando no aparentar que aquella noticia le hace tremendamente feliz.
       Su madre le lanza un beso al aire y se marcha de la habitación.
       –Hola :D ¿Qué tal?– escribe a toda prisa y le da a enviar.
       Y así, un 23 de febrero, surge una gran amistad. Una amistad de la que ni Silvia ni Iván conocen aun las consecuencias.