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martes, 28 de febrero de 2012

La Princesa Espectral cap.13


Bueno, por fin, el capitulo 13. No es de mucha acción que digamos. Pero espero que os guste.

Por la mañana, Charlie se había ido. Supongo que no querría encontrarse conmigo después de lo que ocurrió la noche anterior. El “casi-beso”.
Por lo contrario, Bob y Susan sí estaban en casa. En la cocina más concretamente.
Al entrar, los dos me dedicaron una amplia sonrisa. Susan ya le habría explicado a su marido lo que vio la noche anterior al entrar en mi habitación.
Por alguna extraña e incomprensible razón, todos los personajes de Monster Necklace querían que Charlie y Violet acabaran saliendo juntos. Yo también lo quería, por supuesto. Pero ahora empezaba a entender lo mucho que sufrían cuando sus amigos les presionaban todo el tiempo para que dieran el primer paso.
-¡Buenos días, Violet!- exclamó Bob.
-¿Tienes hambre?- me preguntó Susan.
-Sí, gracias- respondí.
Me senté en la mesa. Mis anfitriones seguían observándome con una gran sonrisa. “¿Por qué no sacáis una foto?” pensé “¡Os durará más!”
Susan me sirvió chocolate caliente dentro de una taza rosa con tres corazones uno al lado del otro y debajo de ellos la frase “I love you” escrita en letras bien grandes. Como si quisieran restregármelo por la cara.
Bebí un trago y, obviamente,  me quemé la lengua. ¿Por qué digo “obviamente”? Pues porque el mismo nombre lo dice “chocolate CALIENTE”. Pero en aquel momento no me acordé de ese detalle.
-¿Estas bien?- preguntó Bob.
-Sí, sí- respondí- es que me he quemado con el chocolate.
-Huy, los siento. Lo acababa de preparar y aun no debía de haber enfriado- intervino Susan.
“No me digas” pensé “Ni mi lengua ni yo nos habíamos dado cuenta”.
-¿Dónde esta Charlie?- pregunté para cambiar de tema.
-Se ha ido a entrenar- contestó Bob- Ya sabrás que los Cazadores de Sombras necesitan entrenarse diariamente para estar en forma. Pero tranquila, volverá en un par de horas.
-Ah, vale. ¿Y que haremos nosotros mientras tanto?
-Bueno, el Rey y la Reina Espectral vendrán a buscarte dentro de media hora.
-¿Para qué?
-Van a devolverte al otro universo.
-¡¿Enserio?!
-Sí. El Rey quiere hacer unas pruebas.
-¡Pues voy a cambiarme ahora mismo!
Cogí la taza de chocolate caliente y me la bebí de un trago. Volví a quemarme. Pero ya no me importaba. Iba a volver a casa. Estaba emocionadísima. Y aunque mis padres ya no fueran mis padres, yo les quería y quería volver a verles.

Cuarenta minutos más tarde, aproximadamente, ya estaba en el palacio del Rey y la Reina Espectral.
Sentada en unos de los enormes sofás de la biblioteca, esperaba impaciente a que Corbus encontrara el libro de hechizos que necesitaba.
Estaba subido a una enorme escalera con la que se podía llegar hasta el estante más alto de aquellas majestuosas estanterías.
Parecía estar muy tranquilo a pesar de la altura. Seguramente subía hasta allí arriba varias veces al día. Yo también lo haría si tuviera un biblioteca como aquella para mi sola.
Tantos pensamientos, historias, ideas, leyendas, poemas, mitos… y todos reunidos en un mismo sitio. Nunca dejaría de sorprenderme al entrar en aquella habitación.
Corbus por fin encontró lo que buscaba. De entre miles de libros, sacó uno grueso, viejo y verde. Le dio un soplido para quitarle el polvo y silbó.
No entendí ese último acto hasta que, en una de las pocas paredes en la que no había una estantería, se abrió mágicamente una puerta y de ella salió un hombrecito (de no más de un metro de altura y con una enorme barba que le llegaba hasta los pies) que se dirigió hasta dónde se encontraba la escalera a la que estaba subido Corbus.
Cuando el hombrecito se hubo colocado en posición, Corbus dejó caer el libro. El hombrecillo lo atrapó hábilmente.
Se dirigió hasta donde estaba yo, dejó el libro sobre la mesita de madera y me miró. Yo le sonreí. Él se puso rojísimo y al darse cuenta del color que había adoptado su cara, bajó la cabeza y se dirigió lo más rápido que le permitieron su pequeñas piernas hasta el lugar del que había salido. La puerta se cerró y el hombrecito desapareció.
Antes de que pudiera decir palabra, Corbus ya había bajado de la escalera y se dirigía hacia mí.
-Ese es Mathew. Normalmente no es tan tímido. Aunque supongo que no está acostumbrado a tratar con muchachas tan bonitas como tú. No hay muchas por aquí ¿sabes?
-¡Te he oído!- sonó la voz de Margaret desde el otro lado de la puerta de entrada.
-¡Vaya! ¡no sabía que las paredes tenían oídos!- exclamó Corbus.
No hubo respuesta. Todo quedó en silencio y yo no pude evitar que se me escapara un risita.
-Bueno- suspiró Corbus- empecemos. Tienes que decirme la hora, el día, el mes y el año en el que te encontrabas antes de tele transportarte. Así cuando aparezcas allí, como será en el mismo momento en el que desapareciste, no habrá pasado nada y tus padres no se habrán dado cuenta de tu escapismo.
-Creo que eran las cuatro y cinco del veinte de marzo de 2012.
-Muy bien.
Corbus abrió el libro casi por la mitad. Sabía exactamente en que pagina se encontraba el hechizo deseado. Recorrió la hoja con el dedo y cuando lo encontró, le dio un golpe seco.
A continuación se puso recto, cerró los ojos, extendió las manos sobre el libro y se quedó callado.
Entonces dijo con una voz gravísima:
-Transponunt universo.
Mi corazón se paró. Mis pulmones no cogían aire. Mi boca no podía articular palabras. Y como la última vez, una luz blanca me engulló entera.

domingo, 26 de febrero de 2012

Una locura de las mias

Soy una chica con una imaginación que muchas veces no me hace caso y sale disparada de mi mente para crear locuras como la que os voy a explicar ahora.
Pero, primero, la conclusión que me ha llevado a esto: este blog esta muy vacío. 
A ver si me explico.
Trece seguidores son geniales (bueno, 10 si no me cuento a ni a mí ni a mis padres, porque estamos suscritos por compromiso al igual que otras personas que no voy a mencionar) y ya son muchos. Y os quiero a todos un montón (en serio, no es broma). Pero estaría bien que hubiera más ¿no? Y por eso voy a hacer un locura muy grande.
En realidad la idea no es mia. La saqué de un libro que leí (Canciones para Paula, lo recomiendo) y me encantó la idea.
Lo que voy a hacer es imprimir unos cuadernillos con los primeros capítulos de La Princesa Espectral, juntamente con la dirección del blog, y los voy a repartir por Mallorca (o por Palma al principio y después ya veremos). 
Es una locura, lo se y seguramente muchos acabarán en la basura. Pero no pierdo nada por intentarlo y seguramente habrá alguien allí fuera que (al menos por curiosidad) lo leerá ¿no? El mundo está lleno de curiosos.
Pero bueno ya me diréis que os parece la idea.


Saludos, 


Isabel

sábado, 18 de febrero de 2012

Una nueva historia.


Es muy corta pero es solo un adelanto. Puede que la escriba junto con La Princesa Espectral, para cambiar un poco de aires (y que no sean historias de un solo capitulo com Cuentan por los pasillos). Espero que os guste.

Esos ojos azules.  Tan azules como el mismo mar. Imponentes como sus olas. Apacibles como el ruido de sus aguas en calma.
Era bonito contemplarlos, aunque ahora ya no tuvieran vida.
No pudo evitar soltar una lágrima, que poco a poco fue deslizándose por la mejilla de Paul hasta caer sobre el rostro pálido y frio de Francesca.
Estaba arrodillado ante ella. No quería cerrarle los ojos. Quería contemplarlos un rato más.
Estaba avergonzado por lo que había hecho. Muy avergonzado. Pero si él no podía tenerla, nadie podría.
Eran pensamientos egoístas. Él no tenía ningún derecho a quitarle la vida. Pero la amaba tanto. Tanto que hasta le dolía.
¿Quién dijo que los adolescentes de hoy en día no conocen lo que es el amor? Que solo se guían por lo físico. Nunca nada más. ¡Todo una sarta de mentiras!
Él a sus dieciséis años conocía y hasta sufría el amor. Para él el amor era lo que le hacia enloquecer de aquella manera. Era lo que no le dejaba dormir. Era lo que le había llevado a obsesionarse por aquella chica. Aquella chica que, unas semanas atrás, le cambió la vida.

martes, 14 de febrero de 2012

La Princesa Espectral cap.12

Hoy es San Valentín, amigos mios. Y por eso, os dejo aquí, uno de los capítulo más románticos y a la vez de los más trágicos de la historia (al menos para mí. He llorado. Que patética soy). Sería lógico que dedicara este capitulo a todos los que tienen a alguien con quien pasar este día. Pero mejor se lo dedico a la gente que, como a mí, Cupido aun no les ha clavado una de sus flechas.

En diez minutos estuvimos de vuelta. No fue difícil escabullirnos de la fiesta ni tampoco entrar en mi casa. Sí, he dicho MI casa. Porque es MI casa. Que orgullosa me siento de mi misma.
Tengo que reconocer que Dorothy y Nancy, habían hecho un autentico milagro. No parecía en absoluto la Violet de siempre.
Habían cambiado mi mono vaquero y mi jersey rojo por unos vaqueros negros y un jersey lila que dejaba descubierto un hombro. Y mi pelo… Dorothy me había quitado las trenzas y me había peinado para que mi pelo quedara ondulado y no sé que cosa rara encontró en el baño que me dejó el pelo muy brillante.
En definitiva…¡estaba preciosa!
Al volver a la fiesta (por tercera vez consecutiva en un solo día) iba a hacer una entrada “espectacular”.
Dorothy hizo que todos los invitados se reunieran en el salón. Después se subió a una mesa y anunció:
-Amigos y amigas. Os comunico que yo, Dorothy Harrison Reynolds, he hecho un milagro.
-¡Y yo soy el Papa!-exclamó su padre-¡Anda baja de ahí, hija mía!
-¡Que no papá! Tengo que contaros una cosa. Bueno, mejor dicho, tengo que mostraros una cosa- y entonces, señaló a Nancy- Os presento a la nueva y mejorada Violet.
Nancy se señaló a si misma como diciendo “¿Yo?”.
-¡No, tu no, Nancy!- exclamó Dorothy- ¡La chica que se esconde detrás de ti!
Sí. Ese era mi escondrijo: Nancy.
Como ya me empezaba a acostumbrar a mis “entradas espectaculares” no me costó mucho salir de detrás de mi amiga.
Todo quedó en un silencio sepulcral. “¿Para que existen los silencios incomodos?” me pregunté “¿Tienen alguna función importante en la vida, aparte de hacer que te pongas de los nervios?”.
Pero por fin, Bob exclamó:
-¡Está preciosa!
-¡Y que lo digas!-le acompañó James.
“Se nota que esos dos son los mejores amigos” pensé.
Y todos se abalanzaron sobre mí. Estuvieron como diez minutos haciéndome cumplidos. Que si “¡Que cambiazo!”, que si “No te reconozco”, etcétera, etcétera, etcétera.
Todos, menos Charlie. Como siempre, tenía que ser diferente a los demás. Y era el del que más quería un cumplido. “Que guapa estás, Violet” ¡¿Tan difícil era?! ¿No se suponía que era mi mejor amigo?
“¡Hombres!” pensé.

El reloj de la entrada dio las doce.
Bob, Susan, Charlie y yo nos despedimos uno a uno de los invitados.
Los últimos en irse fueron Michael y Dorothy.
Yo le di un abrazo a Dorothy y se fue.
Michael le dio un codazo a Charlie y me señaló con la cabeza. Charlie no dijo nada. Simplemente miró al suelo. Michael movió la cabeza de un lado a otro. Dijo adiós y se fue.
Otro “¡hombres!” recorrió mis pensamientos.
Acto seguido subí a mi habitación que se encontraba en el segundo piso.

Por más que buscase en la maleta de viaje que había traído con lo indispensable para quedarme tres semanas en casa de Charlie, solo encontré un pijama: uno rosa con conejitos estampados. Un poco infantil. Pero, de todas formas, solo lo usaría para dormir. ¿Quién me iba a ver?
Me puse el pijama y me metí en la cama. Lo único que quería era dormir. Había sido un día muy largo. Pero tocaron a la puerta.
-Adelante- dije.
Esperaba que por la puerta apareciera Susan. Antes de que subiera a mi habitación, me había dicho que subiría a verme después. Pero el que entró, fue Charlie.
Llevaba unos pantalones a rallas y una camiseta blanca. “Hasta en pijama está guapísimo” pensé “¡Y yo con mi estúpido pijama rosa con los estúpidos conejitos estúpidamente estampados!”.
-Hola-dije (por decir algo porque lo que en realidad quería era gritar).
-Hola-contestó Charlie caminando hacia a cama-¿Puedo sentarme?
-Claro.
Me eché a un lado para dejarle espacio sobre la cama. Él se sentó. Mejor dicho, se tumbó directamente. Parecía estar cansado. Cerró los ojos y se quedó en silencio.
Yo también me tumbé y cerré los ojos. Y así estuvimos durante, al menos cinco minutos. Entonces Charlie habló:
-¿Puedo preguntarte algo?
-Lo que quieras.
-¿A que ha venido el cambio de look?
-¿Por qué lo dices? ¿no te gusta?-y mientras decía esto me iba acercando a él.
-S..sí… claro que me gusta. Es solo que…-Charlie estaba rojo como un tomate y cada vez que yo me acercaba él se alejaba.
“¡Como me gusta ponerle nervioso!” pensé riendo por dentro.
-Es solo que ¿Qué?
-P…pues…
Pero todo tiene un final. Y como todo tiene un final, Charlie encontró el final de la cama.
Se levantó del suelo, enfadado, y se apoyó contra la pared. Yo no pude evitar reírme.
-¿Estás bien?-le pregunté intentando parar de reír.
-No, no estoy bien. Te ríes de mí.
-Bueno, tienes que admitir que ha tenido su gracia.
Me levanté y me acerqué a él. Ya no reía. Charlie estaba enfadado de verdad.
-¿Por qué no te gusta mi cambio de look? Enserio.
-¡Sí que me gusta! Es solo que…-entonces me acarició la mejilla- que creo que no necesitabas un “cambio de look”. Me molesta que hayas pensado que lo necesitabas. Porque no es así.
-¿Tu crees?
-No, no lo creo. Lo sé. ¡En todo caso el que necesita un cambio de imagen soy yo!
-¡Eso no es verdad! ¡Tu estás muy bien!- e instintivamente pasé mi mano por su pelo- Pero que muy bien.
Nuestros ojos se encontraron. No pude hacer nada para impedir el hundirme en sus ojos inmensos ojos verdes.
Tampoco pude impedir que él pusiera sus manos en mi cintura ni que mis manos se entrelazaran detrás de su cuello.
Cerré los ojos y me dejé llevar por el destino. Dos centímetros me separaban de él cuando…
-¿Violet quieres un vaso de le…?
Susan había irrumpido en la habitación. Charlie y yo necesitamos cinco segundo para reaccionar y separarnos dos quilómetros (por lo menos).
-¿Interrumpo algo, chicos?-preguntó Susan con una mirada pícara.
-No…no mamá…solo estábamos hablando-balbuceó Charlie.
-Ya, hablando. Chicos yo ya he sido adolescente y cuando tenia vuestra edad yo…
-Vale, mamá. No queremos saberlo.
-Bueno. Pues nada. Os dejo…a solas.
Y se marchó de la habitación.
Todo quedó en silencio. Estaba, roja no, lo siguiente.
-Yo también me voy-dijo Charlie.
-Vale. Buenas noches.
-Buenas noches.
Me quedé sola. En esa habitación.
¡Ni siquiera nos habíamos mirado al despedirnos!
El destino puede ser tan cruel a veces. Pero lo peor, es que no puedes hacer nada para evitarlo. Si el destino no quiere, no quiere.
Me tumbé en la cama boca abajo. Una lágrima. Dos. Tres. Y a los dos segundo, miles.

Pregunta de examen: 
¿Qué duele más?
a) Quemarte vivo.
b) Clavarte mil cuchillos.
c) Arrancarte los ojos.
d) Un amor no correspondido.
e) Un amor correspondido pero imposible.
Dejad las respuestas en los comentarios (y no vale dejar la pregunta en blanco). Cuenta para la nota de la segunda evaluación ;)

lunes, 13 de febrero de 2012

La Princesa Espectral cap.11


E aquí el sagrado capitulo 11. Es broma. Solo es otro capitulo de La Princesa Espectral. Una cosa antes de empezar. Por si os lo preguntáis al final de este capitulo, os informo de que los padres de Violet, están de segunda Luna de Miel en Venecia. Y mientras tanto Violet se queda en casa de Charlie. Por eso sus padres no se han percatado de que su hija ha sido tele transportada a otro universo y vuelto unos días después. Y ahora que está todo dicho, a leer.

Nervios. Tensión. Alegría. Tristeza. Euforia. Impaciencia.  Claustrofobia.
Todos esos sentimientos recorrían mi cuerpo en ese instante.
Todos me parecían de lo más normales teniendo en cuenta la situación que estaba viviendo. Pero… ¿y la claustrofobia? ¿Sería porque estaba encerrada en un armario? Sí, seguramente.
Al igual que Corbus hacía unas horas, había querido que mi gran aparición fuera una sorpresa, Charlie también quería que mi gran entrada en el salón, con todos nuestros amigos allí, fuera una sorpresa. Y por eso estábamos los dos encerrados en el armario del comedor.
Las puertas del armario estaban entreabiertas y dejaban pasar un poco de luz.
Por la pequeña abertura, pude ver como el gran salón de la casa Pires (así se llamaba la casa donde vivía la familia de Charlie, que también era su apellido), se empezaba a llenar de gente a la que conocía muy bien.
Primero vi a Michael y a Dorothy (que tienen 17 años y son pareja), seguidos de Nancy y David (que tienen 15 años y también son novios). Después pude ver a los padres de Michael (James y Linda), al padre de Dorothy (Richard), a los padres de Nancy (Steven y Kimberly) y a los padres de David (Andrew y Mary). Después también estaban los personajes secundarios, esos que solo salen de vez en cuando en la serie y no hablan mucho.
Estaba nerviosísima. No sabía que pasaría al salir del armario. ¿Y si empezaban a hacerme preguntas? Yo solo les conocía desde la tercera persona. Tampoco no éramos amigos de toda la vida. Bueno, en realidad sí. Pero yo no me acordaba.
Entonces oí que fuera empezaban las preguntas:
-¿Dónde está Violet?-preguntó una chica.
-Sí, eso ¿dónde está?- intervino un hombre.
-Tranquilos, amigos-oí que decía Bob-ahora saldrá. Vosotros, solo prestad atención al armario.
Me imaginé la cara que seguramente habían puesto todos al oír eso.
Entonces, Charlie me cogió de la mano.
-¿Estas lista?-susurró.
-Yo lo estoy si tu lo estas-contesté.
¡Que estupidez más grande! Pero al menos, nos había hecho sonreír a los dos.
Charlie salió el primero, me tendió la mano de nuevo, yo le correspondí posando mi mano sobre la suya.
Salí lentamente del armario. Tenia miedo. Mucho miedo, Pero no era el miedo que sientes al ver una película de terror. Era otro tipo de miedo. Indescriptible. Un miedo irracional pero que se siente por todo el cuerpo (sobre todo en las piernas que empiezan a temblar irrefrenablemente).
Cuando estuve fuera ( después de unos interminables cinco segundos), todo se me quedaron mirando con la boca abierta.
El silencio que reinaba en aquella habitación, podía cortarse con un cuchillo. Era uno de esos silencios incomodos que parecen no tener fin.
Al cabo de unos segundos de plena observación, la cara de asombro de los presentes, se transformó en una mezcla entre alegría y ganas de llorar.  Dorothy y Nancy gritaron:
-¡Violet!
Y llorando corrieron a abrazarme. Yo también las abracé. Volvía a sentir esa extraña sensación de añoranza, que había sentido con Charlie. Yo también empecé a llorar. ¡Como un pobre bebé!
Poco a poco todos los demás también se fueron acercando. Entre todos seguro que hacíamos una replica del río Amazonas con nuestros llantos.

Cenar, llorar, comer, reír, postre, abrazos. Ese podría se el resumen de las primeras horas de la fiesta en la casa de Charlie.
Después de todo eso, Charlie, Michael y David, subieron a la habitación de Charlie.
En cambio nosotras, las chicas, nos fuimos al cuarto de baño de la segunda planta. ¿Por qué no fuimos a mi habitación? Pues porque:
1.  Dorothy tenia que retocarse el maquillaje
2.  Nancy tenia unos “asuntillos que atender”. Y
3.  Mi habitación está al lado de la de Charlie (según él, por motivos de mi seguridad) y… digamos que a las paredes les crecen oídos de repente. Sobre todo cuando hablamos de los que están al otro lado de esta.
-Así que…-empezó a decir Dorothy mientras hacia poses delante del espejo-¿cómo es el otro universo?
-Está bien-contesté- es muy tranquilo en comparación con este.
-Y me lo imagino. Según Corbus, allí no hay fantasmas ni tampoco Cazadores de Sombras.
-No. Y por eso es tan aburrido. ¿Sabéis? Yo siempre había deseado esto.
-¿El qué?-preguntó Nancy, tirando de la cadena.
-Estar aquí, con vosotras.
-Pero si lo has estado siempre-dijo Dorothy.
-Pero no lo recuerdo. Bueno, sí lo recuerdo, pero en tercera persona. No como si lo hubiera vivido yo.
-¿Y por qué lo deseabas?-preguntó Nancy.
-Pues porque…así tengo la oportunidad de hacerle un cambio de look a Violet.
-¿Un cambio de look?
-Sí. Estoy cansada de tener quince años e ir vestida como una niña de diez.
-En eso tienes razón. Estás espantosa-dijo Dorothy.
-¡Dorothy!-exclamó Nancy y le dio un codazo a su amiga.
-No, Nancy, tiene razón. Estoy espantosa. Y por eso, quiero que me ayudéis a cambiar un poco de estilo.
-¡Déjalo en nuestras manos, preciosa!-exclamó Dorothy- Aquí la diosa de la moda en persona te va a cambiar por completo. ¿Qué te parece si nos vamos a tu casa y vemos que escondes en tu armario?

domingo, 12 de febrero de 2012

Cuentan por los pasillos...

Ya dije que en mi instituto se cuentan muchas historias. Que ponga esta no quiere decir que odie a mis profesores. Me caen genial. Es porque me apetece que la lean y a ver si se atreven a quedarse hasta tarde en el instituto... (risa malvada)

El instituto estaba desierto. Eran las ocho y media de un frío 12 de enero de 2001. Fuera, el viento soplaba helado, con furia y pequeñas gotas de agua empezaban a caer tímidamente. Pero nadie negaba que pudiera convertirse en tormenta.
Los profesores acababan de terminar una pequeña reunión improvisada sobre el descenso del rendimiento de algunos alumnos de primero de la ESO. Algunos era bastante duros de mollera, pensaban ellos. Pero nunca lo dirían en voz alta. Bueno, algunos sí. Pero no nos desviemos del tema.
Acababan de recoger sus cosas para marcharse a casa de una vez. Incluso para ellos, el instituto por la noche era escalofriante. Pero, igual que lo anterior, nunca lo dirían en voz alta.
En las zonas de pasillo  por donde a esas horas no pasaba ni una mosca, se apagaban las luces. Podrías imaginarte lo que hay en la inmensa oscuridad pero…¿irías a comprobarlo? Ellos tampoco. De hecho, no querían ni imaginárselo. Por eso, al salir del aula, procuraron no mirar a su derecha.
Hablando animadamente se dirigieron a la puerta de salida. Ese sería el fin de una larga jornada. El profesor de Educación Física, se dispuso a abrir la puerta. Pero para su sorpresa y la de los demás presentes, estaba cerrada.
-¿Quién tenía que avisar al conserje de que nos quedábamos hasta tarde?-preguntó.
-¡Pero si lo hice!-exclamó la profesora de Inglés- Se le habrá olvidado.
-Muy bien- intervino la profesora de Sociales- ¿Y ahora que hacemos?
No había terminado de decirlo cuando un "clac" se oyó y acto seguido, todas las luces del centro que aun estaban encendidas, se apagaron a la vez.
-¡Genial!-exclamó la profesora de Música-¡Atrapados y a oscuras!
-No perdamos la calma- intervino el profesor de Naturales.
-Exactamente-dijo la profesora de Sociales mientras respiraba hondo- Sacad todos vuestros móviles para iluminarnos un poco. Mientras yo llamaré al conserje.
Todos estuvieron de acuerdo y sacaron sus móviles. La profesora de Sociales, buscó en su agenda de contactos el número del conserje. Al encontrarlo, pulsó el botón de llamada. Aunque no fue la voz del conserje lo que escuchó precisamente…
La canción "Thriller" de Michael Jackson retumbó por los pasillos haciendo que los corazones de los profesores se aceleraran de repente.
-¡¿"Thriller"?!-exclamó la profesora de Matemáticas-¡¿Ahora?! ¡Esto tiene que ser una broma!
Los profesores se dirigieron como una manada hasta el lugar de donde provenía la, ahora inapropiada, canción.
El sonido provenía del aula en la que habían tenido la reunión. "¿Cómo puede ser?" pensaron todos a la vez. Lo habrían dicho en voz alta, pero el miedo no les dejaba hablar.
Con mano temblorosa, el profesor de Naturales (al que habían "dejado" ir el primero) abrió la puerta.
El aula estaba a oscuras. Solo la luz de un móvil que siguió sonando encima de uno de los pupitres hasta que la profesora de Sociales detuvo la llamada, iluminaba la estancia. Todo parecía normal (bueno, todo lo normal que puede ser en una situación como aquella) pero… ¿por qué la luz que salía del móvil era roja? ¿Es que era un móvil muy moderno? Eso hubieran querido ellos. Pero cuando la sinfonía del rey del pop se detuvo, el ruido de unas gotas cayendo, sumado al color rojo que bañaba la pantalla del móvil, hicieron temer lo peor a nuestros protagonistas.
El profesor de Naturales, apuntó con el móvil al techo para comprobar si sus temores eran ciertos. Todos ahogaron un grito al ver lo que había colgando del techo.
No, definitivamente, el conserje no se había olvidado de ellos. Se había quedado para esperarles. Y ese había sido el peor error de su vida.

Estaban sentados en círculo sobre el suelo, delante de la puerta de entrada. Los móviles en el centro del círculo le iluminaban.
El único ruido que se escuchaba, era el del propio silencio. Nadie decía nada porque no había nada que decir. Lo que todos querían en ese momento, era olvidar aquella horrible imagen de sus cabezas. Pero cuanto más intentaban olvidar, más recordaban.
Fuera la tormenta había empezado. Los relámpagos iluminaban el negro cielo y los truenos parecían burlarse de los profesores, asustándoles con sus ruidosas carcajadas.
-Tenemos que salir de aquí-dijo el profesor de Plástica, levantándose. 
-¿Y cómo quieres que lo hagamos?-preguntó la profesora de Lengua- Las puertas están cerradas y las llaves seguramente están en Secretaría, que también está cerrada.
-¿Y no podemos llamar a la policía?
-Ya lo he intentado- contestó la profesora de Sociales.
-Sí, y yo también- intervino el profesor de Naturales- y es inútil. No hay cobertura, seguramente por la tormenta.
Sí, por la tormenta. ¿Era eso lo que de verdad pensaba? ¿O solo lo decía para no parecer un estúpido diciendo lo que de verdad se le había pasado por la cabeza?
De repente, una ráfaga de viento les envolvió. ¿De dónde provenía? Parecía que del pasillo.
La profesora de Música no quiso decir nada, pero habría jurado que algo blanco corría entre las sombras. Y no era la única que lo había visto.
Un nuevo trueno les asustó. Las luces se encendieron y volvieron a apagarse al instante. 
Y con cada tintineo de las luces, una figura blanca de ojos negros y boca rojísima, se acercaba desde el pasillo hacia ellos.

Hoy, once años después, ese instituto está cerrado. 
El consejo estudiantil lo cerró por "motivos técnicos". Señalaron que le centro estaba en pésimas condiciones y que estaban a punto de quedarse en la quiebra. Todo mentiras, claro está, para no contar que encontraron al conserje decapitado, colgado del techo de una de las aulas. Que de los profesores que se encontraban en el centro esa noche, solo encontraron sus móviles. Y que el hombre al que su compañía telefónica le dio el numero de teléfono del fallecido conserje, recibe al llamada de un numero desconocido cada 12 de enero y al contestar, "Thriller", empieza a sonar.

domingo, 5 de febrero de 2012

La Princesa Espectral cap.10

Nuevo capitulo de La Princesa Espectral (el publico se vuelve locoooo). Pero aviso: este capitulo no está escrito desde el punto  de vista de Violet-Lisa. En este capitulo voy a explicar desde la tercera persona el capitulo final de la serie Monster Necklace. Ahora a leer.



Aun no. Eso les habían dicho los demás Cazadores de Sombras. Que necesitaban más tiempo para organizarse. Pero tanto Charlie como Violet sabían que no había más tiempo. 



Stromboli estaba reclutando a espectros para que se unieran a su enorme ejercito. ¡Cuanto más tiempo le dieran más poderoso se haría! Así que tenían que atacar.
Charlie y Violet estaban escondido detrás de un matorral, que se encontraba justo delante de una casa abandonada que Stromboli usaba como refugio. Tenían que entrar allí dentro como fuera.

-Dame la mano-le dijo Charlie a su amiga, mientras se levantaba y le tendía la mano-nos tele transportaremos dentro de la casa.
-Buena idea-contestó Violet-solo hay un problema.
-¿Cual?
-Que solo puedes tele transportarte a ti mismo ¿es que no prestas atención en las clases que nos da tu padre?
-Sí, es verdad-dijo Charlie mientras volvía a sentarse, decepcionado.
-¿El qué? ¿Que no prestas atención en clase?
-¡No! ¡Es verdad que no puedo tele transportarnos a los dos!-suspiró- ¿Y que hacemos?
Violet era la que normalmente tenía esas grandes ideas que salvan el día. Así que se cruzó de brazos, cerró los ojos y dejó volar su imaginación. 
Unos segundos después, abrió los ojos. Miró hacia la casa y se quedó quieta.
-¿Tienes una idea?-preguntó Charlie.
-Sí. ¿Ves esa ventana?-contestó Violet, mientras señalaba un punto de la casa que tenían en frente.
-¿La que está más cerca de nosotros?
-Sí. ¿Crees que podrías hacernos levitar a los dos hasta allí?
-Pues…
Charlie no estaba para nada seguro. Si para hacer levitar una simple pelota de baloncesto ya necesitaba muchísima energía ¡imaginaos para hacer levitar a Violet y a él a la vez!
Violet vio que su amigo estaba preocupado. Ella sabía perfectamente que si accedía a su propuesta, su amigo perdería mucha energía. Le cogió de las manos,  le miró a los ojos y dijo con una voz que enternecería hasta a las piedras:
-Charlie, yo se que puedes hacerlo. Cosas más difíciles has superado y cosas más increíbles has hecho con tus poderes.
-¿Confias en mí?-le preguntó Charlie a su amiga.
-Siempre lo he hecho.
A Charlie le invadió la esperanza y se le iluminaron los ojos. Violet confiaba en él. Y no podía defraudarla.
-Pues vamos-dijo finalmente.
Los dos se levantaron y corrieron hasta debajo de la ventana mencionada anteriormente. Cuando llegaron Charlie cogió a su amiga de la mano, cerró los ojos y se concentró en el objetivo: levitar hasta la ventana.
De repente, su collar se iluminó y de dentro de él, empezó a salir una luz azul eléctrico que envolvió a los dos amigos como si fuera una especie de cinturón. Y poco a poco, se fueron despegando del suelo.
Charlie tenia los ojos cerrados y en su cara se dibujaba una mueca entre esfuerzo y sufrimiento. No creía poder llegar hasta la ventana.
Pero Violet no se daba cuenta. Estaba demasiado emocionada. ¡Estaba levitando! ¡Nunca antes lo había hecho!  
Por fin (y para sorpresa de Charlie) llegaron hasta la ventana. Violet le dio una patada para abrirla y lentamente entraron.
Cuando estuvieron en el interior, cayeron al suelo. Violet no lo entendió al principio. ¿Por que habían aterrizado tan bruscamente? Pero su respuesta llegó cuando vio a Charlie tumbado en el suelo. Le costaba respirar y estaba sudando. El pobre había hecho un gran esfuerzo y ahora estaba agotado.
-¡Charlie!-exclamó Violet y se arrodilló junto a su amigo-¿Estas bien? 
-Tranquila, preciosa-dijo una voz odiosamente familiar a su espalda.
Violet se giró y vio, acompañado de dos enormes soldados, a la última persona que quería ver en ese momento. 
-¡Stromboli!-exclamó y agarró la mano de Charlie, instintivamente.
-Nosotros nos encargaremos de tu amiguito, pequeña-dijo el malvado.
Los dos soldados se acercaron a ellos y cogieron, cada uno por un brazo, a Charle y se lo llevaron. El joven intentó resistirse pero lo único que consiguió fue un puñetazo en el estómago.
Antes de que Violet pudiera reaccionar, Stromboli, la había cogido por el cuello. Y, a pesar de estar tan delgado, consiguió levantarla en el aire.
Charlie, observaba la escena. Se sentía impotente. Estúpido. Inútil. No tenia fuerzas ni para hacer que su collar lanzara un rayo contra Stromboli. ¿Y si sus padres tenían razón? ¿Y si debían haber esperado a atacar? Pero ya era demasiado tarde. 
Stromboli, con la mano con la que no sujetaba a Violet, sacó del interior de su capa negra, una barita plateada. La aplastó contra el cuello de Violet y pronunció con una gran sonrisa malvada:
-Transponunt universi.
Entonces una luz blanca envolvió a Violet y cuando se desvaneció, la chica había desaparecido, llevándose con ella el aplomo de charle, el cual, rompió en llanto.

Espero que os haya gustado. Los próximos ya serán otra vez desde el punto de vista de Violet-Lisa (a no ser que necesite escribir otro capitulo com este o desde el punto de vista de otro personaje). Pronto cap.11 :D

viernes, 3 de febrero de 2012

Avisos

Supongo que sabeis que el malvado de La Princesa Espectral se llama Stromboli ¿verdad?
Pues bien, me he enterado hace poco que Stromboli, también es el villano de la película Pinocho. 
Si, lo se. los de Disney no tienen vergüenza. ¡Mira que robarme el nombre!
Aunque a pesar de esto, voy a seguir utilizando el nombre de Stromboli (más que nada para que no os hagáis un lío).


También quiero informar de que voy a cambiar de nombre. No me esconderé más detrás del seudónimo Elli-Z. Voy a utilizar mi verdadero nombre.


Bueno eso es todo. Seguid atentos al blog y poned comentarios.


Atentamente, Isabel Mª (antes Elli-z)