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domingo, 4 de marzo de 2012

Historias de mi hermano

Ayer fui al cine com mi padre y mi hermano pequeño. Vimos "Ghost Rider: espíritu de venganza". 
Cuando volvíamos a casa (debían ser las 22:30, cuando salimos del parking), mi hermano empezó a contarnos historias sin pies ni cabeza pero muy divertidas (sobre todo si las cuenta con esa voz tan adorable de niño de seis años). Entre ellas están la que os voy a contar ahora y "Ghost Snail (Caracol Fantasma)", que será un autentico taquillazo y, como no, solo en los mejores (peores) cines. 
Bueno, a ver que os parece "El parque encantado".

La leyenda dice que, en el parque que está en medio de San Francisco, hay un fantasma que tiene forma de queso.
Un día, un par de niños y niñas, fueron a ese parque. Un niño descubrió al fantasma y, cuando estaba jugando en la arena, la tierra le arrastró hacia abajo y fue trasladado al universo de los topos.
Topo-gruñón, un topo que siempre estaba de mal humor, le pegó una torta. Pero vino un topo que se llamaba Topo-miedoso y, mientras temblaba, le dio una bombilla.
Esa bombilla podía eliminar a los fantasmas.
Después el niño se fue a una maquina que le llevó a donde estaba el fantasma con forma de queso y lo eliminó.
La  madre del fantasma-queso se enteró y fue a ver al niño. Y resulta que la madre del fantasma-queso, era un pollo frito.
La madre vio que el niño tenía una bombilla para eliminar a su hijo. Así que la madre-pollo frito mató al niño, le puso en una tumba y le convirtió en una patata frita.
Después, el niño revivió y vio que era una patata frita. Y como era una patata frita tenia miedo de que le pisaran. Así que se compro, en una tienda de hormigas, una moto.
Fue a la escuela de conducción para patatas y aprendió muchas cosas.
Cuando volvió de la escuela de conducción, recorrió todo el mundo hasta llegar hasta París (y mira que estaba en Mallorca). Fue hasta París para también poder esconderse en las alcantarillas.
En las alcantarillas encontró un zapato que se llamaba Manuel.
El zapato Manuel sabía que hacer cuando te hechizaban porque él, en realidad, era una persona. Y además conocía más manjares  y más prendas (y no eran camisetas, ni calzoncillos, ni pantalones).
También conocía al Gran Sabio, que era un bocata podrido.
El Gran Sabio sabía mucho conjuros poderosos. Pero también sabia uno para volver a la normalidad. Pero había un problema.
Esa conjuro solo se podía hacer en la montaña más alta que estaba en Roma (Nota: mi hermano no sabe que la montaña más alta es el Everest ni que está en Asia. No se lo tengáis muy en cuenta). Pero ellos estaban en París.
Pero por suerte, la moto de la patata frita, tenía un carro.
Ese carro solo podía llevar dos personas. Así que iba genial con ellos dos.
Y juntos recorrieron muchos peligros. Pero llegaron.
Pero justo cuando llegaron, una croqueta le advirtió: “¡Por aquí hay muchos ladrones de bocatas, patatas y zapatos!”
Así que el zapato Manuel tuvo una idea: “¿Por qué no nos disfrazamos de champiñones?”
La patata frita dijo en voz alta: “¡Buena idea! ¡Vamos a comparar los disfraces de champiñones!”
El Gran Sabio dijo en voz alta también: “¡Bien!”
Solo encontraron una tienda y era la de Patito Ganso.
Patito Ganso era muy bromista y les dijo: “Para conseguir estos tres disfraces de champiñones, tendréis que quitarme esta mariquita del hocico”
Los tres amigos le quitaron la mariquita y  Patito Ganso les dio los disfraces de champiñones.
Se los pusieron  y fueron a la montaña más alta.
La encontraron y subieron escalando. A media montaña, se cansaron de escalar y vieron…¡un ascensor!
Subieron al ascensor y llegaron a la cima.
El Gran Sabio se preparó para conjurar. Y cuando conjuró el hechizo se dieron cuenta de que la patata frita era un niño.
Los otros dos salieron pitando porque pensaban que él era su enemigo.
Pero el niño les dijo: “¡No soy vuestro enemigo! Por haberme ayudado, os doy de todo corazón las gracias.”
Así que fueron al parque, encontraron la bombilla y mataron a la madre del queso fantasma.
Después, el Gran Sabio, les dijo: “Os tengo que contar la verdad. En realidad yo soy…un humano. A mí, me dio curiosidad una casa así que entré y me encontró una bruja y me hechizó convirtiéndome en un bocata. Y así es como me convertí en lo que soy ahora.”
Después, el zapato Manuel dijo: “A mí también me hechizó una bruja.”
Y el niño dijo: “¿Por qué te hechizó?”
Y el zapato Manuel contestó: “Porque fui al cementerio y toqué la tumba de una bruja. La bruja, que estaba medio viva, hechizó la tumba, antes de que yo la tocase. Y así me convertí en zapato.”
Y el Gran Sabio dijo: “¿Por qué no nos hechizamos?”
Y el niño dijo, otra vez: “¡Buena idea!”
Y el Gran Sabio, como habían estado en la montaña y habían leído un monumento, dijo: “Os transportaré a la montaña.”
Y el zapato Manuel dijo: “¡Sí!”
Así que, el Gran Sabio, los transportó.
Cuando llegaron a la cima de la montaña, el Gran Sabio conjuró el hechizo y los dos llegaron a ser normales y volvieron al parque.
Después, el Gran Sabio, dijo: “Presiento que alguien se acerca.”
Así que los tres salieron corriendo hasta llegar a un bar y les sirvieron, un café a Manuel, una cerveza al Gran Sabio y una limonada al niño.
Después de refrescarse, fueron a la casa de un amigo del niño y  le dijeron: “Antes estábamos hechizados, pero este Gran Sabio, nos volvió a hechizar y ahora ya somos normales.
Y su amigo le dijo: “Pues que bien. Adiós.”
Y el niño dijo: “¿Nos vamos a mi casa?”
Y los demás dijeron: “¡Síííí!”
Pero cuando estaban a medio camino de la casa del niño, apareció un dragón y, como era muy débil, los tres le pegaron una colleja. Y el dragó se hizo tanto daño que salió pitando.
Llegaron a casa del niño y todo vivieron felices y comieron perdices.

FIN

Ya he dicho que no tiene ni pies ni cabeza. Pero mi hermano tiene seis años. Cuando crezca ya mejorará. Supongo.
Comentad ¿eh? que a mi hermanito le hace mucha ilusión :)

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