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lunes, 13 de febrero de 2012

La Princesa Espectral cap.11


E aquí el sagrado capitulo 11. Es broma. Solo es otro capitulo de La Princesa Espectral. Una cosa antes de empezar. Por si os lo preguntáis al final de este capitulo, os informo de que los padres de Violet, están de segunda Luna de Miel en Venecia. Y mientras tanto Violet se queda en casa de Charlie. Por eso sus padres no se han percatado de que su hija ha sido tele transportada a otro universo y vuelto unos días después. Y ahora que está todo dicho, a leer.

Nervios. Tensión. Alegría. Tristeza. Euforia. Impaciencia.  Claustrofobia.
Todos esos sentimientos recorrían mi cuerpo en ese instante.
Todos me parecían de lo más normales teniendo en cuenta la situación que estaba viviendo. Pero… ¿y la claustrofobia? ¿Sería porque estaba encerrada en un armario? Sí, seguramente.
Al igual que Corbus hacía unas horas, había querido que mi gran aparición fuera una sorpresa, Charlie también quería que mi gran entrada en el salón, con todos nuestros amigos allí, fuera una sorpresa. Y por eso estábamos los dos encerrados en el armario del comedor.
Las puertas del armario estaban entreabiertas y dejaban pasar un poco de luz.
Por la pequeña abertura, pude ver como el gran salón de la casa Pires (así se llamaba la casa donde vivía la familia de Charlie, que también era su apellido), se empezaba a llenar de gente a la que conocía muy bien.
Primero vi a Michael y a Dorothy (que tienen 17 años y son pareja), seguidos de Nancy y David (que tienen 15 años y también son novios). Después pude ver a los padres de Michael (James y Linda), al padre de Dorothy (Richard), a los padres de Nancy (Steven y Kimberly) y a los padres de David (Andrew y Mary). Después también estaban los personajes secundarios, esos que solo salen de vez en cuando en la serie y no hablan mucho.
Estaba nerviosísima. No sabía que pasaría al salir del armario. ¿Y si empezaban a hacerme preguntas? Yo solo les conocía desde la tercera persona. Tampoco no éramos amigos de toda la vida. Bueno, en realidad sí. Pero yo no me acordaba.
Entonces oí que fuera empezaban las preguntas:
-¿Dónde está Violet?-preguntó una chica.
-Sí, eso ¿dónde está?- intervino un hombre.
-Tranquilos, amigos-oí que decía Bob-ahora saldrá. Vosotros, solo prestad atención al armario.
Me imaginé la cara que seguramente habían puesto todos al oír eso.
Entonces, Charlie me cogió de la mano.
-¿Estas lista?-susurró.
-Yo lo estoy si tu lo estas-contesté.
¡Que estupidez más grande! Pero al menos, nos había hecho sonreír a los dos.
Charlie salió el primero, me tendió la mano de nuevo, yo le correspondí posando mi mano sobre la suya.
Salí lentamente del armario. Tenia miedo. Mucho miedo, Pero no era el miedo que sientes al ver una película de terror. Era otro tipo de miedo. Indescriptible. Un miedo irracional pero que se siente por todo el cuerpo (sobre todo en las piernas que empiezan a temblar irrefrenablemente).
Cuando estuve fuera ( después de unos interminables cinco segundos), todo se me quedaron mirando con la boca abierta.
El silencio que reinaba en aquella habitación, podía cortarse con un cuchillo. Era uno de esos silencios incomodos que parecen no tener fin.
Al cabo de unos segundos de plena observación, la cara de asombro de los presentes, se transformó en una mezcla entre alegría y ganas de llorar.  Dorothy y Nancy gritaron:
-¡Violet!
Y llorando corrieron a abrazarme. Yo también las abracé. Volvía a sentir esa extraña sensación de añoranza, que había sentido con Charlie. Yo también empecé a llorar. ¡Como un pobre bebé!
Poco a poco todos los demás también se fueron acercando. Entre todos seguro que hacíamos una replica del río Amazonas con nuestros llantos.

Cenar, llorar, comer, reír, postre, abrazos. Ese podría se el resumen de las primeras horas de la fiesta en la casa de Charlie.
Después de todo eso, Charlie, Michael y David, subieron a la habitación de Charlie.
En cambio nosotras, las chicas, nos fuimos al cuarto de baño de la segunda planta. ¿Por qué no fuimos a mi habitación? Pues porque:
1.  Dorothy tenia que retocarse el maquillaje
2.  Nancy tenia unos “asuntillos que atender”. Y
3.  Mi habitación está al lado de la de Charlie (según él, por motivos de mi seguridad) y… digamos que a las paredes les crecen oídos de repente. Sobre todo cuando hablamos de los que están al otro lado de esta.
-Así que…-empezó a decir Dorothy mientras hacia poses delante del espejo-¿cómo es el otro universo?
-Está bien-contesté- es muy tranquilo en comparación con este.
-Y me lo imagino. Según Corbus, allí no hay fantasmas ni tampoco Cazadores de Sombras.
-No. Y por eso es tan aburrido. ¿Sabéis? Yo siempre había deseado esto.
-¿El qué?-preguntó Nancy, tirando de la cadena.
-Estar aquí, con vosotras.
-Pero si lo has estado siempre-dijo Dorothy.
-Pero no lo recuerdo. Bueno, sí lo recuerdo, pero en tercera persona. No como si lo hubiera vivido yo.
-¿Y por qué lo deseabas?-preguntó Nancy.
-Pues porque…así tengo la oportunidad de hacerle un cambio de look a Violet.
-¿Un cambio de look?
-Sí. Estoy cansada de tener quince años e ir vestida como una niña de diez.
-En eso tienes razón. Estás espantosa-dijo Dorothy.
-¡Dorothy!-exclamó Nancy y le dio un codazo a su amiga.
-No, Nancy, tiene razón. Estoy espantosa. Y por eso, quiero que me ayudéis a cambiar un poco de estilo.
-¡Déjalo en nuestras manos, preciosa!-exclamó Dorothy- Aquí la diosa de la moda en persona te va a cambiar por completo. ¿Qué te parece si nos vamos a tu casa y vemos que escondes en tu armario?

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