Follow by Email

lunes, 23 de enero de 2012

La Princesa Espectral cap.9

Y ahora...el momento que todos estábamos esperando... No, no son las vacaciones de verano. Es el capitulo 9 de la Princesa Espectral. Lo se, estoy exagerando mucho. Pero es que veo muchas películas. Este capitulo se lo dedico a Zick y a Elena :) Espero que os guste (si es que alguien lo lee porque me da en la nariz que estoy escribiendo para un blog vacío. Probad a gritarle a la pantalla. Veréis como suena el eco).

No tardamos mucho en llegar. El bosque no era tan grande como parecía. En pocos minutos, llegamos a la puerta trasera de la casa de Charlie. 
Margaret llamó a la puerta. Yo estaba escondida detrás de Corbus para que no me vieran. Al parecer, Margaret y él, querían que mi llegada fuera un sorpresa.
La puerta se abrió por fin, acelerando aun más los latidos de mi corazón. Delante de nosotros apareció una mujer alta, delgada, rubia de ojos verdes, vestida con una falda vaquera que le llegaba hasta las rodillas y una camisa blanca. Susan, la madre de Charlie.
Pereció sorprenderse al ver a Margaret y a Corbus.
-Los…los Reyes Espectrales-susurró.
-Esperamos no molestar-dijo Margaret.
-No, no. Ustedes nunca molestan. Pero, por favor, pasen-contestó Susan, echándose a un lado para que pudiéramos pasar.
Margaret y Corbus se esforzaron mucho para que Susan no me viera cuando entrábamos. ¡Y lo consiguieron! ¡Increíble!
Entramos al salón de la casa. De reojo, pude ver, sentados cada uno en un sofá, a Charlie y a su padre Bob. Cuando Charlie se giró para mirar a Corbus y a Margaret, pude ver en sus ojos que había estado llorando recientemente. 
Bob y su hijo se levantaron e hicieron una ligera reverencia.
-Los Reyes Espectrales-empezó Bob-¿a que debemos el honor de vuestra visita?
-¿La habéis encontrado?-soltó Charlie levantándose de un salto del sofá, mientras su padre le miró como diciendo: "¡Muy bien, hijo! Yo que me esfuerzo por ser cortes y tu…".
-Pues sí, hijo, la hemos encontrado-respondió Corbus con una sonrisa-Y creo que te alegrará saber que podrás tenerla en tus brazos muy pronto.
-Y ¿cuando es exactamente "muy pronto"?-preguntó Charlie
-¡Ahora mismo! Ya puedes salir Violet.
La inseguridad que sentía en ese momento, podría resumirse en una variación de la legendaria frase de Shakespeare "ser o no ser, esa es la cuestión". Solo que en mi caso seria "salir o no salir, esa es la maldita cuestión". ¿Como reaccionaria Charlie al verme? ¿Empezaría a hacer preguntas? ¿Y si no podía contestarle?
Pero al final, decidí dejarlo todo en las manos del destino y salir de detrás de Corbus.
No se como…no hay palabras…para describir la cara que puso Charlie al verme. Era una especie de mezcla entre, alegría, sorpresa y ganas de llorar. ¿Hay alguna palabra que defina todo eso?
Pero lo que más me cuesta definir, fueron mis propios sentimientos.
Esperaba sentir nervios, incomodidad y, quien sabe, puede que asta euforia. Pero sentí un hormigueo en el estomago y unas tremendas ganas de llorar. ¿Alegría? Sí ¿Amor? Quizás ¿Hambre? Un poco ¿Añoranza? Sí, eso era. Sentía como si le hubiera estado echando de menos durante mucho tiempo pero sin darme cuenta. Y pronto, me encontré corriendo hacia él con lagrimas en los ojos.
Cuando estuvimos uno en frente del otro, nos fundimos en un enorme abrazo. Me hubiera gustado que el tiempo se parara en aquel mismo instante. Pero por desgracia, ni en aquel mundo maravilloso, era posible.
Unos minutos después, nos separamos y empezaron las preguntas.
-¿Pero donde has estado, Violet? Me…nos tenias preocupados.
-Creo que seré yo quien te conteste a eso, muchacho-intervino Corbus.

En veinte minutos, Corbus se lo explicó todo a todos. Desde lo de que fui tele transportada, hasta que como él me hizo volver. Pero Charlie no parecía prestarle mucha atención. Me miraba todo el rato y me decía sin hablar: lo siento. Y cuando Corbus hubo finalizado, me empezó a decir "lo siento" en veinte idiomas diferentes.
-¡Que sí, Charlie!-le grite-¡Te perdono!
-¡¿Cómo?! ¡¿Así por las buenas?! ¡Después de lo que te he hecho pasar deberías crucificarme o algo por el estilo!
-¿Es que quieres que lo haga?
-No. Pero deberías.
-Lo tendré en cuenta-le dije con una gran sonrisa.
El también sonrió. después Susan se levantó del sofá en el que se había sentado antes para oír la explicaciones de Corbus y dijo:
-Buen. Pues ahora que Violet ha vuelto…¿que os parece si organizamos una fiesta de bienvenida? Podemos invitar a los demás Cazadores para darles la noticia.
Los demás asentimos en señal de acuerdo.

No se como lo hizo Susan pero en muy poco tiempo tubo la casa ordenada, la comida preparado y los invitados estaban avisados.
Bob, Charlie y ella se habían vestido muy elegantes para la ocasión.
Bob llevaba unos pantalones vaqueros negros y una americana negra encima de una camisa a cuadros azules. 
Susan llevaba un vestido rojo palabra de honor que le llegaba por debajo de las rodillas.
Pero el que más me gustó fue Charlie (como no). Se había puesto unos pantalones negros y una camisa azul a la que acompañaba con una corbata negra medio desabrochada. 
Sí. Todos estaban muy guapos. Menos yo.
Yo seguía con mi estúpido y feísimo mono vaquero y con mi estúpida y feísima camiseta roja debajo. ¡Que rabia!
Charlie pereció adivinar lo que estaba pensando porque se acercó a mi, me cogió de la mano y me susurró al oído.
-Tranquila. Estas muy guapa. Como siempre.
En ese momento, di rienda suelta a las clases de teatro y me puse a interpretar el papel de tomate maduro. Me puse rojisima. 
Charlie se dio cuenta y sonrió. "Tierra ¡trágame ahora mismo!" pensé.
Y entonces sonó el timbre de la puerta.

Pronto (o cuando pueda) capitulo 10

No hay comentarios:

Publicar un comentario