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domingo, 30 de octubre de 2011

La Princesa Espectral cap.3

Esta es la cuarta parte de La Princesa Espectral. He pensado que cada capitulo se lo dedicaré a alguien. Este se lo dedico a todos los profesores que leen esta historia :)

Normalmente, en el tiempo del patio, me voy a la biblioteca. Para estar tranquila. Pero ese día no tenia ganas de ir a ninguna parte. Prefería sentarme al lado de la barrera (que separa el interior del instituto de la carretera)y dejar que la ligera brisa me secara las lagrimas que empezaban a deslizarse tímidamente por mis mejillas. "No llores, Lisa" me dije a mi misma "es una tontería". Mis propias palabras me tranquilizaron un poco. Pero solo un poco.
Decidí sacar mi iPhone de la mochila y escuchar un poco de música. Le di al "play" y la canción You're my only shorty de Demi Lovato sonó en mis auriculares. Escuchar música siempre me relaja. Y en esta ocasión también. Aunque el relax duró poco.
Ezequiel se acerco a mi y se sento a mi lado.
-¿Es que no me vas a dejar en paz?-le dije.
-No-respondió.
-¿Por que?
-Porque quiero que seamos amigos.
-¿Enserio crees que con la vergüenza que me has hecho pasar voy a ser tu amiga?
-Ya lo se. Lo siento. No volveré a mirarte en clase. Lo prometo.
-¿Y por que quieres ser mi amigo?
-Porque… yo también era el ratito de la clase.
-¿Que?
-Yo también me sentaba en un rincón del patio y me ponía a escuchar música. Yo también era un friki y un ratito.
"¿Es que me lee la mente?" pensé.
-¿Y sabes porque?
-No
-Porque estaba loco por una serie de televisión.
-¿Que serie?-dije haciendo como si no me importara.
-Monster Necklace.
"¡Ay Dios mío!" pensé "¿Enserio ha dicho lo que creo que ha dicho?"
-¿Que?¿Te gusta Monster Necklace?-dije yo.
-No es que me gute…es que me apasiona.
-A mi también.
-¿Enserio?-dijo Ezequiel sorprendido.
-¡Si!
-Vaya. Nunca había conocido a nadie que le gustara.
-Ni yo.
-Entonces…ya tenemos algo en común.
-Si, es verdad
-Entonces…¿amigos?
-Ya tardabas en preguntarlo.
Nos dimos la mano (otra vez) y un escalofrío recorrió mi cuerpo. En otras circunstancias me abría extrañado que cada vez que le tocaba tuviera escalofríos. Pero estaba feliz. Había encontrado a alguien con quien podría hablar de mi serie favorita (y eso ya era mucho para mi) y eso era lo único que importaba en ese momento. Ni siquiera me di cuenta de que alguien nos estaba observando desde una de las ventanas del primer piso. Ni tampoco me di cuenta de que los ojos de Ezequiel habían pasado de ser azules a volverse negros como el carbón justo en el momento en el que me había dado la mano.

Pronto cap.4

viernes, 28 de octubre de 2011

La Princesa Espectral cap.2

Este es el segundo capitulo de La Princesa Espectral. Lo siento muuuuuuuuuuuuuuuuucho si hay faltas de ortografia :)

Las dos primeras horas de clase (Matemáticas y Naturales)se hicieron muy, pero que muy largas. No porque me aburran estas dos asignaturas, sino porque cada vez que el profesor de Naturales o la profesora de Matemáticas intentaba dar la clase, los tres o cuatro graciosos de turno, empezaban a cuchichear y el/la profesor/a se enfadaba y detenía la clase. Al final, hemos tenido el doble de deberes. Pero no era solo eso lo que hacia que las horas se me pasaran tan lentamente. Ezequiel también jugó un papel muy importante. No hablaba. No me molestaba. Nada de eso. Lo que hacia era tener sus ojos fijados en mi TODO EL RATO.
No podía concentrarme con esos preciosos ojos azules fijados en mi cogote. 
-¿Tienes algún problema?-llegué a preguntarle, harta de no poder enterarme de lo que es una molécula.
-No. ¿Por qué lo dices?-dijo él.
-Pues porque no dejas de mirarme.
-¿Es que no puedo?-dijo mirando con aires de seductor.
-Pues…
-Riiiiiiiiiiiiiiiiing
Antes de que pudiera terminar de regañarle, sonó la sirena."Por fin" pensé. Recogí mis cosas a la velocidad del rayo y salí al pasillo para dirigirme al aula nº 12. En el aula nº 12 es dónde hacemos la clase de inglés los que estamos en Secciones Europeas.
En la clase ya estaban todos los alumnos, hablando entre si. Yo me senté en mi sitio de siempre (en un rincón del aula) y esperé a que empezara la clase. Unos dos minutos después, entró por la puerta el profesor Carlos, tan sonriente como siempre. Al pasar por mi lado, me puso la mano en el hombro y dijo:
-¿Cómo estamos?  
-Mal -dije yo
-¿Y eso?
-Nada, Carlos. Nada.
-Tu sabes que a mi puedes contármelo ¿verdad?-dijo acercándose un poco a mi para que nadie lo oyera- no se lo diré a nadie.
-Sí, ya lo sé- dije sonriéndole, él hizo lo mismo y se dirigió hacia su mesa.
El profesor Carlos siempre me pregunta como estoy. Cada vez que nos vemos. Es que se preocupa por mi (dice él). Me ve triste e intenta ayudarme. La verdad es, que yo no le veo como a un profesor, sino como a un amigo. Pero, seamos sinceros, él puede escuchar mis problemas y puede intentar entenderlos, pero no lo conseguirá. No los entienden ni mis propios padres los va a entender él. Porque, a ver, ¿cómo le explicas a tu profesor de inglés que estas triste y no tienes amigos por culpa de una serie de televisión? ¡Me tomaría por loca si se lo contara! Pero yo se lo agradezco de todas formas ya que, al menos, me escucha.
-Muy bien-dijo Carlos-vamos a pasar lista. 
Justo en ese momento, alguien abrió la puerta.
-Oh no-dije yo (bajito para que nadie lo oyera)-Y yo que creía que me había librado.
Ezequiel había entrado en el aula. Se sentó a mi lado (¿Por que? No lo sé. Había muchas otras sillas libres) y sacó su libro de inglés.
-Siento el retraso, profesor. Es que me he perdido.
-No te preocupes. Tu eres Ezequiel ¿verdad?
-Exacto.
-Muy bien. Ahora pasaré lista. Mientras Lisa te dirá que lección nos toca hoy ¿verdad, Lisa?
-Claro-dije yo de mala gana. 
Abrí el libro de Carlos por la pagina que tenia como titulo: Comparatives and Superlatives. 
-¿Estas enfadada con migo?-dijo Ezequiel
-Un poco…-contesté
-¿Que he hecho?
-¿Por qué no parabas de mirarme en clase?¿Es que soy tan fea que hay que mirarme dos veces para creérselo?
-¡No!¡Claro que no!
-¿Entonces?
-Es que… lo siento vale. No creí que te molestaría tanto.
-Eso no responde a mi pregunta.
-No se porque te miraba ¿vale?
-¡¿Como que no sabes porque me mirabas?!
Sin darme cuenta elevé demasiado la voz y toda la clase se nos quedó mirando. Incluido Carlos.
-¿Estas bien Lisa?-dijo Iker, un chico que se sienta detrás de mi y que posiblemente sea el que mejor me cae de la clase.
-S-si -dije poniéndome roja como un tomate.
El resto de la clase, me lo pase reteniendo mis impulsos de pegarle dos tortas a Ezequiel (que por cierto seguía sin apartar la vista de mi cogote). Carlos nos miraba de reojo de vez en cuando. 
-Ezequiel ¿podrías prestarme atención a mi y no al cogote de Lisa?-dijo Carlos.
Todos se rieron y tanto yo como Ezequiel nos pusimos…rojos como un tomate, no, lo siguiente.
-Riiiiiiiiiiiiiiiiiing
Nunca me había alegrado tanto de que sonara la sirena.
Estaba muy enfadada. Nunca lo había estado tanto. Ese Ezequiel acababa de llegar y ya quería matarle. Estaba a punto de echarme a llorar de la rabia. Pero no quería llorar delante de Carlos. Otra vez no. Así que salí corriendo al patio. "Un poco de aire no me vendrá mal" pensé.

Pronto cap.3

jueves, 6 de octubre de 2011

La Princesa Espectral cap.1

Este es el capitulo 1 de La Princesa Espectral. No tiene mucho que ver con la primera historieta que publiqué. 

Palma de Mallorca (cinco días antes)

-¡Mama!¿Dónde están mis zapatos?-grité desde mi habitación.
-¿Has mirado debajo de la cama?-respondió mi madre desde la cocina.
-¡Sí!
-¿Y no están?
-¿No crees que si estuvieran ya los tendría puestos y no estaríamos teniendo esta conversación?
-¡Las he encontrado!
Bajé corriendo las escaleras. Estuve a punto de caer. Pero gracias a mi súper equilibrio logré no tropezar. Bueno, en realidad, sí me caí. Al llegar a la cocina, mi madre me estaba esperando con el par de zapatos que estaba buscando.
-¿Dónde estaban?-pregunté mientras me ponía los zapatos.
-Debajo de la mesa de la cocina.
-Ah, sí. Es verdad.
Entonces me acordé de que ayer, mientras cenaba, me quité los zapatos y los dejé bajo la mesa de la cocina. Supongo que mi madre también se acordó, porque estaba hecha una furia. Al ver que se avecinaban tormentas en esa zona, cogí la mochila y la merienda y partí camino al instituto. Fue un largo camino. Pero al final llegué.
Como siempre, fui la primera en entrar en clase. Todos los de mi clase estaban en el pasillo, hablando con sus amigos. Yo, personalmente, prefiero quedarme sentada en mi pupitre. Así no tenia que darme de empujones cuando sonaba la sirena pera llegar a mi sitio antes de que entrara el profesor o profesora. Ademas ¿con quien iba a hablar? No tengo demasiados amigos (por no decir que no tengo ninguno). Con las únicas que podría hablar serian mis primas. Pero cada vez que me cruzo con ellas, hacen como si no me vieran. Ellas son las populares. Y yo, una simple plebeya. Una empollona. Una friki. Nadie quiere acercarse a mi. Solamente me hablan, cuando necesitan algo de mi. Esto es por mi terrible obsesión con una serie de televisión llamada "Monster Necklace". A nadie que conozca les gusta. Aunque muchos ni la conocen. Pero yo sí. Y, llamadme loca pero, siento una extraña conexión con esa serie. Como si estuviéramos unidos por algo mucho más fuerte que mi afición hacia ella. Y por eso me consideraban una friki y una rarita. Por creer que estoy vinculada con esa serie. A veces creo, que a las únicas personas a las que les caigo bien en todo el instituto, son mis profesores. Básicamente porque soy la única que realmente les escucha en clase.
-Riiiiiiiiiiiiiiiing
Al sonar la sirena, todos corrieron a sus asientos, cual leones hacia sus presas. Dos minutos después, la señorita Carlota entró en la clase. Pero no entró sola. Iba acompañada de un chico. Un chico alto, de pelo castaño, ojos azules… una monada, vamos.
-Chicos, quiero presentados a Ezequiel. Estaré con nosotros durante lo que queda de año.
-Encantado de conocéros -dijo Ezequiel-¿Dónde me puedo sentar, señorita?
-A ver…-la señorita hizo un recorrido visual por toda la clase y dijo-allí detrás, al lado de Lisa.
"¿Que?" pensé. Pero no pude oponerme. En realidad no tenia motivos para hacerlo. 
Ezequiel se sentó a mi lado.
-Hola, me llamo Ezequiel ¿y tú?-me dijo.
-Lisa-respondí timidamente.
-Encantado de conocerte-dijo él mientras me tendía la mano.
-Igualmente.
Le di la mano y , solo con rozarla, un escalofrío recorrió mi cuerpo indicando, inconscientemente, que ese chico iba a jugar un papel muy importante en mi vida desde aquel momento. 

Pronto el cap.2.  :)