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viernes, 28 de octubre de 2011

La Princesa Espectral cap.2

Este es el segundo capitulo de La Princesa Espectral. Lo siento muuuuuuuuuuuuuuuuucho si hay faltas de ortografia :)

Las dos primeras horas de clase (Matemáticas y Naturales)se hicieron muy, pero que muy largas. No porque me aburran estas dos asignaturas, sino porque cada vez que el profesor de Naturales o la profesora de Matemáticas intentaba dar la clase, los tres o cuatro graciosos de turno, empezaban a cuchichear y el/la profesor/a se enfadaba y detenía la clase. Al final, hemos tenido el doble de deberes. Pero no era solo eso lo que hacia que las horas se me pasaran tan lentamente. Ezequiel también jugó un papel muy importante. No hablaba. No me molestaba. Nada de eso. Lo que hacia era tener sus ojos fijados en mi TODO EL RATO.
No podía concentrarme con esos preciosos ojos azules fijados en mi cogote. 
-¿Tienes algún problema?-llegué a preguntarle, harta de no poder enterarme de lo que es una molécula.
-No. ¿Por qué lo dices?-dijo él.
-Pues porque no dejas de mirarme.
-¿Es que no puedo?-dijo mirando con aires de seductor.
-Pues…
-Riiiiiiiiiiiiiiiiing
Antes de que pudiera terminar de regañarle, sonó la sirena."Por fin" pensé. Recogí mis cosas a la velocidad del rayo y salí al pasillo para dirigirme al aula nº 12. En el aula nº 12 es dónde hacemos la clase de inglés los que estamos en Secciones Europeas.
En la clase ya estaban todos los alumnos, hablando entre si. Yo me senté en mi sitio de siempre (en un rincón del aula) y esperé a que empezara la clase. Unos dos minutos después, entró por la puerta el profesor Carlos, tan sonriente como siempre. Al pasar por mi lado, me puso la mano en el hombro y dijo:
-¿Cómo estamos?  
-Mal -dije yo
-¿Y eso?
-Nada, Carlos. Nada.
-Tu sabes que a mi puedes contármelo ¿verdad?-dijo acercándose un poco a mi para que nadie lo oyera- no se lo diré a nadie.
-Sí, ya lo sé- dije sonriéndole, él hizo lo mismo y se dirigió hacia su mesa.
El profesor Carlos siempre me pregunta como estoy. Cada vez que nos vemos. Es que se preocupa por mi (dice él). Me ve triste e intenta ayudarme. La verdad es, que yo no le veo como a un profesor, sino como a un amigo. Pero, seamos sinceros, él puede escuchar mis problemas y puede intentar entenderlos, pero no lo conseguirá. No los entienden ni mis propios padres los va a entender él. Porque, a ver, ¿cómo le explicas a tu profesor de inglés que estas triste y no tienes amigos por culpa de una serie de televisión? ¡Me tomaría por loca si se lo contara! Pero yo se lo agradezco de todas formas ya que, al menos, me escucha.
-Muy bien-dijo Carlos-vamos a pasar lista. 
Justo en ese momento, alguien abrió la puerta.
-Oh no-dije yo (bajito para que nadie lo oyera)-Y yo que creía que me había librado.
Ezequiel había entrado en el aula. Se sentó a mi lado (¿Por que? No lo sé. Había muchas otras sillas libres) y sacó su libro de inglés.
-Siento el retraso, profesor. Es que me he perdido.
-No te preocupes. Tu eres Ezequiel ¿verdad?
-Exacto.
-Muy bien. Ahora pasaré lista. Mientras Lisa te dirá que lección nos toca hoy ¿verdad, Lisa?
-Claro-dije yo de mala gana. 
Abrí el libro de Carlos por la pagina que tenia como titulo: Comparatives and Superlatives. 
-¿Estas enfadada con migo?-dijo Ezequiel
-Un poco…-contesté
-¿Que he hecho?
-¿Por qué no parabas de mirarme en clase?¿Es que soy tan fea que hay que mirarme dos veces para creérselo?
-¡No!¡Claro que no!
-¿Entonces?
-Es que… lo siento vale. No creí que te molestaría tanto.
-Eso no responde a mi pregunta.
-No se porque te miraba ¿vale?
-¡¿Como que no sabes porque me mirabas?!
Sin darme cuenta elevé demasiado la voz y toda la clase se nos quedó mirando. Incluido Carlos.
-¿Estas bien Lisa?-dijo Iker, un chico que se sienta detrás de mi y que posiblemente sea el que mejor me cae de la clase.
-S-si -dije poniéndome roja como un tomate.
El resto de la clase, me lo pase reteniendo mis impulsos de pegarle dos tortas a Ezequiel (que por cierto seguía sin apartar la vista de mi cogote). Carlos nos miraba de reojo de vez en cuando. 
-Ezequiel ¿podrías prestarme atención a mi y no al cogote de Lisa?-dijo Carlos.
Todos se rieron y tanto yo como Ezequiel nos pusimos…rojos como un tomate, no, lo siguiente.
-Riiiiiiiiiiiiiiiiiing
Nunca me había alegrado tanto de que sonara la sirena.
Estaba muy enfadada. Nunca lo había estado tanto. Ese Ezequiel acababa de llegar y ya quería matarle. Estaba a punto de echarme a llorar de la rabia. Pero no quería llorar delante de Carlos. Otra vez no. Así que salí corriendo al patio. "Un poco de aire no me vendrá mal" pensé.

Pronto cap.3

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